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OPLA vs Universitario Bilbao

1 marzo, 2017

Después de pasar hambre llegó el atracón. Segundo partido en ocho días. De Aiete nos desplazamos a Anoeta para recibir a las viejas glorias del Universitario de Bilbo.

Cambios en la convocatoria del OPLA, algunas bajas por compromisos de diversa índole y otras por lesión, como la del cronista habitual, con alguna dolencia en los ovarios, según el parte médico oficial. Para compensar, rostros nuevos que no se dejaron ver la semana anterior. Incluso alguno que no se vestía de corto desde hace mucho tiempo, caso de nuestro pilier experto en Fallas y hogueras varias.

Diecisiete titanes listos para la batalla que pronto serían dieciséis, ya que una dolencia muscular dejó en el dique seco a otro de nuestros primeras. Los visitantes fueron cosechando ensayos bajo la atenta mirada del referee, que decidió que el silbato es para mediocres y optó por impartir justicia de viva voz.

En estos dos encuentros ha quedado claro que la defensa hace aguas. Estamos donde queríamos. Llegaremos a Lisboa siendo el ‘tapado’ de la competición, la perita en dulce contra la que todos querrán enfrentarse. No saben lo que les espera, de aquí a junio el intensivo plan de entrenamiento diseñado por el cuerpo técnico convertirá nuestras filas en un muro más infranqueable que el que quiere construir Donald Trump.

Por supuesto, nuestro rugby ofensivo de fantasía tampoco se fue de vacío el sábado y Emilio se lanzó como un poseso para anotar. Dicen que se debió anotar otro por el ala, pero son habladurías sin fundamento, y tampoco era cuestión de romper el consabido empate que brillaba en el electrónico.

Además de buen juego se vivieron sobre el verde los clásicos momentos de amor, propiciados por algunos contactos subidos de tono. Protagonismo especial para nuestro letrado de cabecera, que acumuló material para varias querellas por lo penal.

Sin que llegara la sangre al río y sin lesiones importantes que lamentar se llegó al final del choque. Pasillo, saludos y las fotos de rigor. Duchita y a la grada para ver como los chavales del Bera Bera vengaban todas las afrentas sufridas por sus mayores.

Y de ahí al tercer tiempo en la soci, con el maestro de Orio a los mandos de la parrilla y el hacker irlandés a los de la tele. Otro menú cardiosaludable entre pecho y espalda, regado generosamente con zumo de cebada. No hay que perder las buenas costumbres mientras esperamos al siguiente compromiso.

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